La litografía de autor

Litografía

La obra seriada en el mundo artístico contemporáneo

Hace ya tiempo que el formato de obra seriada está entre nosotros. No es un formato nuevo. Tenemos las litografías de Goya, por poner un ejemplo. Del siglo XIX. La prolífica obra de Dalí, en el XX. Tàpies, Miró y gran número de artistas de indudable calidad, pero tal menos conocidos para el gran público. En origen, la técnica litográfica fue un método de reproducción que encandiló a muchos artistas. Por muchos motivos. Fue, y es, una forma de democratizar el arte, con un absoluto control del autor sobre la estampa que obtiene. El producto que se consigue es de una gran calidad, casi comparable a una obra convencional. Y el precio es contenido. Tenemos el grabado al aguafuerte, el más usado, pero también a punta seca, la calcografía, la serigrafía, xilografía en madera o una combinación de varias de estas técnicas en una misma obra.

El mercado del arte ha sido por tradición un campo extraño para el consumidor generalista. Siempre se ha asociado a importes altos y cierto elitismo social. Las películas y series han ahondado en esta creencia. Realmente, una buena obra seriada, de calidad, puede costar de cincuenta euros en adelante. Y hablamos de obra impresa en papeles tipo museo, normalmente de algodón, gramajes altos, con tecnologías de impresión muy especiales y alejadas de cualquier tipo de impresión industrial. Cualquier póster típico de un centro comercial puede alcanzar estos precios.

Sería prolijo entrar en detalles en el artículo. En una carencia histórica España no ha sido un país dado a la obra litográfica de autor, anclados durante décadas a los métodos tipográficos más por necesidad que otra cosa. [1] Es en nuestra vecina Francia en donde la técnica se llevó a unos niveles de excelencia complicados de igualar aquí. Si sueles adquirir obra seriada, probablemente muchas de esas láminas que tienes entre las manos se hayan impreso en Francia. Solo últimamente, debido a un renacer de los métodos manuales de trabajo, se ha vuelto a ver cierto e interesante movimiento en ciertos niveles creativos. De verdad, si le gusta este tipo de expresión artística, busque artistas locales y adquiera su obra, se sorprenderá de la calidad y de los precios.

Impresión glicée
En este caso, la autora ha numerado de forma manual un trabajo que no entraría dentro de lo que es la obra seriada. Es una impresión glicée, como se puede apreciar en el tramado estocástico de la impresión.

Hasta aquí todo bien. ¿Pero y los problemas? En la era de internet, la venta online se ha vuelto omnipresente en todo tipo de productos. La obra seriada no ha escapado a ello.  Antes de seguir, vamos a identificar qué es una obra litográfica y cómo se presenta.[2] Con ello no quiero elaborar una guía de compra, solo referenciar brevemente qué nos podemos encontrar por ahí.

Auténtica impresión litográfica. Sin tramados. Cada pasada de color, yo he detectado más de diez, con colores directos, se ha solapado con las anteriores. La transparencia propia de las tintas oleosas que se usan, con capas de trabajo de pocas micras, ha permitido ganar espacio cromático. Se aprecia el trabajo con pincel y lápiz graso del autor. A simple vista, puede pasar por una acuarela convencional.

En ello debe de estar implicado el artista. Es evidente. Él velará porque la estampa obtenida tras la impresión sea de las características que tiene en mente. Normalmente, será él el que genere el motivo sobre la piedra litográfica con pinceles o lápices grasos o realice el grabado sobre la placa o la malla serigráfica. Que lo imprima él posteriormente o no ya no importa tanto. Sí que supervise esto mismo.

¿Es el giclée obra litográfica? Pues no. No lo es.

Lo lógico es que se realicen varias pruebas de impresión hasta dar con la gama cromática y/o combinación papel/tinta adecuado. En ocasiones, estas pruebas, si ya tienen un mínimo de calidad, serán firmadas por el artista, pero llevarán el acrónimo EA ó e.a. (epreuve d’artiste) o P/A (prueba de artista) y como mucho ocuparán el 10% de la edición. En ocasiones, el papel puede ser diferente al de las láminas numeradas. Esto es normal. Aunque siempre será de una calidad bastante alta. Tras estas pruebas se puede obtener una prueba final P/F, que es sobre la que se orientará el impresor para el resto del trabajo.

Prueba de autor en obra litográfica
Prueba de autor, e.a. (epreuve d’artiste) A veces, si la edición se realiza en un país de habla hispana, pondrá P/A.

La tirada propiamente dicha será numerada por el autor consecutivamente, a mano, de esta forma: 1/80, 2/80, donde 80 será el número total de estampas, aunque como es evidente este número podrá variar. Todas estas láminas, pruebas incluidas, también serán firmadas a lápiz por el artista.

Numeración manual en grabado
Numerado manual en grabado, realizado por el propio autor con lápiz.

Una vez impreso el trabajo, la placa de grabado será destruida o la piedra litográfica graneada nuevamente para su reutilización. Este tipo de obras, además de la firma del autor, deberá de adjuntar algún tipo de certificado de originalidad, facturas o información de otro tipo, siempre relacionado con la obra. No está normalizado, así que a veces te encuentras una anodina hoja impresa con cuatro datos y otras algún original elemento que el artista haya querido incluir en la hoja adjunta.

Certificado en obra seriada
Certificado simple entregado con una obra seriada. A veces son muy simples y otras más imaginativos. Deben aportar datos de la impresión, lugar de ésta, características del sustrato, etc.

Ahora entramos en terreno peliagudo. Porque  ahora es que le llaman litografía a todo.¿Es el giclée obra litográfica? Pues no. No lo es. Ni tiene forma, ni placa, ni está elaborado sobre una piedra.  Evidentemente, al no ser una impresión convencional, no se puede imposibilitar con posterioridad una reedición. El número de copias puede ser ilimitado, aunque la calidad sea bastante buena, que la es. Una buena impresión inkjet con doce inyectores sobre papel algodón tiene una altísima calidad cromática. Pero no es obra seriada. Es otra cosa.

Impresión inkjet
Trabajo gráfico impreso en inkjet, de alta calidad, pero que, repito, NO es obra seriada. En este caso he apreciado ocho o más inyectores. La gama cromática es muy alta y el papel de calidad «museo».

La impresión offset con separación de color tampoco es una impresión litográfica. Por mucha calidad que tenga esta. De todas las variantes, es la peor, porque el espacio cromático del CYMK es muy limitado, mucho más que una impresión giclée .

Tramado offset
Tramado offset convencional. Algo que NO debe de estar en una obra litográfica de calidad.

La impresión litográfica, en cambio, no tiene estas limitaciones porque los colores son directos y se realizan pasadas hasta que la gama tonal está completa. Normalmente, es el artista el que escoge los colores y el impresor mezcla la gama, tocando aquí y allá con otros pigmentos hasta encontrar el color deseado. Es muy similar a la pintura al óleo. Se puede dar el caso de que se use impresión offset, con planchas de aluminio, pero donde el motivo a imprimir es dibujado a mano por el artista. Aquí tenemos un ejemplo de esa maquinaria.  Es una opción muy válida, porque la transmisión mediante caucho mejorará la calidad de la impresión sobre el papel. En este último caso, tampoco habrá tramados porque el motivo no ha sido trazado por medios fotomecánicos. No será una litografía, en el término más ortodoxo, porque no interviene una piedra, pero sí que cumple las características de una obra seriada de calidad.

Grabado
Grabado firmado por el autor a mano, en lápiz. Esta es la forma correcta de realizar una obra seriada.

Como resumen. Si la idea es invertir en obra seriada, los conocimientos en arte, pero, sobre todo, en el mercado de este, deberán ser muy altos. En ese caso, trazar la obra es indispensable. La manera sencilla  es contar con facturas, certificados de origen y si la obra es de cierto valor, algún tipo de evaluación técnica de un profesional competente. La parte «publicitaria» del artículo es que yo mismo puedo redactar ese informe si lo necesitas. Si el objetivo es el mero placer de adquirir arte o decorar, bueno, en ese caso, lo que cuenta es más el gusto personal de cada uno.

Iván Rodríguez

Técnico Superior en Artes Gráficas, profesor asociado en la UNED en el Experto de Artes Gráficas y Serigrafía, perito en grafística y documentoscopia  y cursando actualmente 2º curso del grado de Historia y Patrimonio.

[1]  Eguizabal, Raul (2014) El Cartel en España. Ediciones Cátedra. Madrid. Pag. 76-79.

[2]  Cabo de la Sierra, Gonzalo (1981) Grabados, litografías y serigrafías: técnicas y procedimientos. Esti-Arte Ediciones, S.A., Madrid.

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