La pericial no es un gasto innecesario

A veces me consultan potenciales clientes sobre trabajos de peritación. En ocasiones, sale el tema de si será útil la pericial ya que estos trabajos tienen un coste. Mi respuesta siempre es la misma, depende de si quieres ganar o perder. Porque en España, lamentablemente, no gana el que tiene razón, gana el que aporta pruebas. Y si pierdes de vista este hecho, tu postura en un juicio partirá de una posición muy débil, por poco que aporte la parte contraria.

Normalmente, cuando contactas con un perito es porque ya tienes algo en marcha. Ya sea un principio de demanda o  algún tipo de litigio contra una empresa o particular en fase inicial o avanzada. Pero una vez que llegas al circuito legal, las reglas cambian. Se suele perder de vista que un juicio es una presentación de hechos ante una tercera persona, un juez,  para que éste emita una opinión de obligado cumplimiento que la Ley articula a través de una sentencia. Es el momento de presentarte con todo. No entraré en el artículo en si has buscado un buen perito o una persona que pasaba por ahí. Lo explico en aquí con más detenimiento,

La ordalía medieval, donde se dejaba en manos de Dios la sentencia, afortunadamente es cosa del pasado, así que en la actualidad se sigue el método científico en cierta forma. No habrá que meter la mano en el fuego. Es decir, para entenderlo de manera más práctica:  el signo distintivo de la justicia moderna es el monopolio del método científico como forma de abordar al análisis de una  realidad determinada. Así, a veces, la verdad y la prueba son dos cosas distintas. Conocemos muchos casos donde personas claramente culpables se han librado de pagar sus responsabilidades por falta de pruebas.

Los jueces, pues, darán un valor increíble a los  informes solventes, con gran cantidad de bibliografía, datos técnicos  y datos contrastables y/o reproducibles. También a que sean legibles por legos en la materia y aquí entra la destreza del perito en la redacción y en hacer entendibles por todos  aspectos muy técnicos.

 

Imagen de ilustración típica de pericial

Un posible  problema es el aporte de pruebas por parte del cliente. Es decir, no es malo entregar pruebas al perito que directamente ha recopilado el demandante, la actora en la jerga procesal,  pero su valor probatorio quedará en entredicho si suponen un porcentaje muy alto del informe. La  importancia que el Juez de a nuestra pericial irá en proporción a la cantidad de datos recopilada por el perito, que es una tercera persona en el juicio y que en principio, expresado de forma coloquial:  ni le va ni le viene qué sentencia salga finalmente. No se puede orientar de tal forma la labor del perito hasta el punto de que su trabajo quede en entredicho, la aportación excesiva de pruebas es una orientación clara y demostrará parcialidad.

Tengo un ejemplo claro de esto. Si tienes un trabajo con defectos de encuadernación y   quieres demostrar esto mismo en un número determinado de ejemplares, no debes de mandar de forma arbitraria dos o tres ejemplares al perito y esperar que te redacte el informe. Poder se puede, claro, pero en el juicio oral la demandada no dudes que  atacará tu posición por ahí, metiendo la palanca y levantando la sospecha. Es  la duda razonable, el dubium romano,  es lo peor que le puede suceder a tu postura. Ante la duda, cualquier juez aplicará la presunción de inocencia y perderás.  ¿Por qué? Por la sencilla razón de que la carga de la prueba siempre recae en la acusación a lo largo de todo el proceso: el otro es inocente hasta que se demuestra lo contrario.

Existen maneras de soslayar esto. Mi recomendación  es contactar con un Notario y que escoja varias unidades al azar del trabajo en cuestión y levante acta del proceso. Estas unidades se harán llegar al perito por medio de un sobre sellado y esto constará en el informe. El Juez va a dar mucho valor a esta acción. Solicitar la intervención de un Notario de tu localidad no es caro. El BOE adjudica 18 euros la hora de salida más la acción en si misma, que puede ser unos 50 o 60 euros más. Por 80 euros cubres el tema y, de verdad, vale la pena.

Y sobre todo, planifica la labor del perito. Esto muchas veces queda en manos de los abogados, pero adelantarse al problema sería lo ideal. No estaría mal no solicitar informes a una semana del juicio oral porque no habrá tiempo material para redactar algo consistente. Tus opciones de victoria vuelven a menguar.

Así que, como colofón, la pericial no, no es un gasto innecesario. De hecho, te permitirá ganar el juicio y recuperar el dinero si ganas en costas. Invierte lo necesario en un buen informe, organiza el proceso y déjate asesorar por un profesional en condiciones.

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