Prueba de color (la prueba necesaria)

En ocasiones se ponen en contacto  conmigo para consultarme sobre problemas de color con trabajos encargados en una imprenta determinada. En la mayor parte de los casos, he tenido serios problemas para explicar de forma accesible la forma de comprobar la fidelidad de un trabajo respecto al color deseado por el cliente. La única forma de hacer esto es contar con una prueba de color previa. En ocasiones, puede ser una prueba de máquina,  offset o digital, un pliego con el visto bueno, pero en ocasiones son pruebas digitales de color en Inkjet. En cualquier caso, deben de incluirse las barras de control, pastillas de separación, tramados,… La prueba de contrato es una herramienta indispensable hoy en día.

Cuando yo empecé en esto de la imprenta, en los años noventa del pasado siglo, la forma de hacer las cosas era muy diferente a como se hacen ahora. Para empezar, no existía una cultura de la calidad tan desarrollada como en estos momentos, y tampoco las herramientas de control estaban tan extendidas como ahora. En general, el control de calidad se producía con el trabajo ya introducido en máquina, a veces con el cliente presente, y subiendo o bajando la carga de tinta se alcanzaba un color determinado y se le daba el visto bueno a un pliego. Se firmaban dos, uno para el cliente y otro para el maquinista, que lo usaba de pliego de control. En el mejor de los casos, se entregaba al maquinista una prueba de color del tipo Cromalin (pruebas analógicas a partir de los fotolitos) y según ésta, se empezaban a pasar maculaturas por máquina para llegar a ese color concreto. Eran caras y solo se usaban para trabajos muy delicados donde el control de color era prioritario.

Actualmente, la impresión digital hace tiempo que permite disponer de una gama mucho más amplia de pruebas de color. Pruebas de color para impresión digital o para offset, serigrafía o huecograbado, es indiferente el sistema de impresión final del producto. Estas pruebas de color emularán perfectamente el destino elegido para reproducir el impreso. Esto se consigue con la Gestión de Color y los perfiles ICC. Cuando quieres que tu empresa disponga de una predictibilidad colorimétrica, uno de los pilares básicos es contar con la opción de generar pruebas de color certificadas para anticipar el color que se conseguirá en máquina con densidades de tinta estándar. Ya no se obtiene un color determinado modificando los espesores de tinta, eso es ya cosa del pasado. Esto es una herramienta fabulosa para que los clientes puedan dar su opinión en la fase de preimpresión sobre un motivo o página concreta, dando el visto bueno o no. Un ahorro considerable de costes y tiempo. Adicionalmente, cualquier queja o reclamación sobre el color de un impreso se realizará usando como herramienta esta prueba de color, con unas características determinadas que están recogidas en la ISO 12647-7.

Barra de control de color
Barra de control de color

Todos los fabricantes y suministradores de software de control y equipos de impresión destinados a ser usados con estos fines cumplen estas normas ISO. Sin esta prueba de color o prueba contractual (de contrato) es muy complicado efectuar una reclamación firme sobre un trabajo defectuoso respecto a su color. Podremos medir las densidades, las ganancias de trama y algunos parámetros más, pero será prácticamente imposible realizar una reclamación respecto al color. Es más, si tampoco contamos con las barras de control, la cosa se complica en extremo. Y escribo esto porque muchas veces acuden a mí con un trabajo ya terminado y no tengo acceso a un pliego con estas barras de inspección. A los pequeños gabinetes de diseño y editoriales, yo les suelo recomendar un producto del tipo Fiery para escritorio que combinado con una impresora de sobremesa de ocho inyectores les hará un buen trabajo con las pruebas.

Imagen cortesía de Rosalys Artbook - Pliego de control de color con barra
Pliego de control de color – (Imagen cortesía de Rosalys Artbook)

Existen diferentes tipos de tecnologías actuales para crear pruebas de color. Por superposición, en declive, del tipo Cromacheck o FujiProof, que aún se usan mucho en el ámbito de la serigrafía y el embalaje. El pliego suelto analógico, del tipo MachPrint y Cromalin. Pliego suelto seco, del tipo Agfa Pressmacht Dry, sublimación, como Imation Rainbow y el verdadero rey de la prueba, la inyección de tinta, en múltiples formatos. Aunque dentro de esta diversidad, existe una especial demanda por las pruebas de color tramadas económicas (ISO 12647-8)  y por cualquier tecnología que se pueda usar con el RIP del CtP usado para generar las planchas de impresión, ya sean para offset, serigrafía o huecograbado, por los beneficios que esto reporta en el flujo de trabajo de una imprenta moderna.

Normalmente, emulando la separación CMYK con una prueba de color digital certificada,se suele obtener un resultado bastante aproximado. Los plotter de inyección de tinta suelen incluir más colores aparte de los básicos. Para aproximarse a una reproducción en cuatricromía, es mejor dispones de un espacio de color amplio que no se deja nada fuera. Normalmente incluyen light magenta y light cyan. Y esto es paradójico, porque en muchos casos el gamut (amplitud de reproducción) de color de un plotter con seis u ocho cabezales de tinta suele ser mucho más alto que el CMYK normal, por ello es necesario rebajar esta capacidad para adaptarse al sistema final.

Por experiencia, como los clientes suelen trabajar sus originales en pantalla con modelos de color RGB, con más amplitud de colores que la cuatricromía, suelen comentar que los colores se ven más apagados. Esto es normal. Y dependiendo de la elección final del papel, se puede agudizar en un sustrato muy poroso como es el papel offset. Para eso están las pruebas de color, para ver estos detalles. Por supuesto, las pruebas de color tienen un coste para el cliente, pero en mi opinión, si tu trabajo es de cierto tamaño o con un presupuesto elevado, son indispensables hoy en día.

Medición de la diferencia Delta E entre dos colores dados
Medición de la diferencia Delta E entre dos colores dados

En la prueba contractual de contrato, la tolerancia es un punto clave y debe poderse medir con métodos avanzados, como la diferencia en Delta E, ya que superar un determinado límite debería ser la diferencia entre un trabajo válido y otro que no lo es… y que en este caso podría tener que repetirse. En el campo de los informes judiciales, la prueba contractual es la herramienta principal en el cual basar un informe de calidad sólido muy complicado de rebatir si la demanda principal es un defecto de calidad respecto al color. A pesar de todo, debemos de tener en cuenta que con el color, no existe la exactitud 100%, sobre todo cuando se realizan emulaciones, por lo cual existe cierta tolerancia de desviación. No hay que olvidar, no obstante, que un pliego firmado a pie de máquina por el cliente tiene la misma validez que una prueba digital certificada si se acuerda entre ambas partes.

Un saludo.

2 ideas en “Prueba de color (la prueba necesaria)

  1. PILAR LÓPEZ Responder

    Donde puedo ubicar un lugar que maneje actualmente pruebas en cromalin; todos los lugares a los que he marcado me comentan que ya no se manejan ese tipo de pruebas. Es cierto esto?

    • Iván Autor de la entradaResponder

      Es cierto que se dejaron de usar hace bastante tiempo, al mismo tiempo que se fue abandonando el uso de los fotolitos. Si queda alguien que las haga, será porque guarden los dispositivos, pero lo veo raro.

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